Saltar navegador principal

Aun en tierras extrañas y circunstancias adversas el día de reposo es una delicia

img

Recuerdo que para el terremoto del 27 de Febrero en Chile me encontraba reporteando en las afuera de la capilla de Salinas en Talcahuano. Un día domingo después del mega sismo, fui testigo de los saqueos a la ciudad y a esas horas no había mucha claridad de cuál era la situación real del terremoto. Me tocó acompañar a un periodista al sector de salinas en Talcahuano. Cuando llegamos, vi a la destrucción provocada por el tsunami. Fue ahí cuando nos dirigimos a una estación de servicio que se estaba usando como punto estratégico por el ejército y bomberos…en ese mismo lugar, vi a algunos hermanos con botellas de agua haciendo una larga fila para pedir el vital elemento y preparar la santa cena. Fue mi privilegio el contemplarles en sus trajes formales (ellos estaban sucios, con los zapatos con barro y fango), en medio del caos y destrucción, portando los vasos y las bandejas del agua, para cumplir con propósito del día de reposo.

Siempre pienso en los miembros de la iglesia que por distintas circunstancias, se encuentran fuera de sus hogares lejos de sus familias. ¿Qué pensarán esos domingos que les toca su día de reposo en tierras extrañas? 


Siempre pienso en los miembros de la iglesia que por distintas circunstancias, se encuentran fuera de sus hogares lejos de sus familias. ¿Qué pensarán esos domingos que les toca su día de reposo en tierras extrañas?


El día de reposo se ha transformado en una de las prioridades en estos días para nuestros líderes. Se nos ha pedido cumplir con el de manera perfecta. Sin duda, se hace difícil cumplir a cabalidad porque tenemos tantas distracciones y el tiempo implacable pareciera que siempre nos encuentra atrasados; sin embargo, el asistir a nuestras reuniones del día domingo nos brinda una pausa para centrarnos en nuestro compromiso en observar este día como un día importante de nuestra vidas, para recordar al Salvador y su sacrificio.

Nuestra vida es más plena cuando centramos nuestra mira en el Señor Jesucristo. Fue él quien instituyó este día para beneficio del hombre. El día del señor es y debe ser importante en nuestra vida, solo así podremos estar en armonía con su espíritu y cumplir con nuestra misión en la tierra. En tiempos peligrosos, agitados aún en circunstancias inusuales, el santificar el día de reposo siempre será nuestro privilegio; como tal, usemos todas nuestras facultades y esfuerzos para disfrutarlo y llamarlo de verdad como las escrituras lo denominan: “una verdadera delicia”.