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Mensaje de los líderes del Área

El poder de una invitación

En el Libro de Mormón, el profeta Nefi enseñó: “… y él invita a todos ellos a que vengan a él y participen de su bondad…” (2 Nefi 26:33). Cuando el Señor invitó a los pescadores: “Ellos entonces, dejando al instante las redes, le siguieron” (Mateo 4:20).

En el manual Predicad Mi Evangelio, se enseña que el objetivo de los misioneros es: “Invitar a las personas a venir a Cristo al ayudarlas a que reciban el Evangelio restaurado mediante la fe en Jesucristo y Su expiación, el arrepentimiento, el bautismo, la recepción del don del Espíritu Santo y el perseverar hasta el fin” (Predicad Mi Evangelio, pág. 1)

Sin embargo, la tarea de “invitar a las personas a venir a Cristo” y que sigan al Maestro, es una responsabilidad compartida con todos los miembros de la Iglesia, dondequiera que se encuentren. 


... la tarea de “invitar a las personas a venir a Cristo” y que sigan al Maestro, es una responsabilidad compartida con todos los miembros de la Iglesia, dondequiera que se encuentren.


Nuestro querido profeta, el presidente Thomas S. Monson dijo: “… ahora es el momento de que los miembros y los misioneros se unan y trabajen juntos, que trabajen en la viña del Señor para llevar almas a Él. Él ha preparado los medios para que compartamos el Evangelio de muchas maneras, y Él nos ayudará en nuestros esfuerzos si actuamos con fe para llevar a cabo Su obra” (véase “Fe en la obra de salvación”, discurso pronunciado en La obra de salvación, transmisión mundial de líderes, 23 de junio de 2013). 

A mediados del año 2016 visité, junto a la presidencia de estaca Ciudad del Este Paraguay, a la familia del hermano Luis Colmán. Su esposa, Nelva, no era miembro de la Iglesia. Durante esa visita invité a la hermana Colmán a que leyera el Libro de Mormón. ¡Fue un momento muy espiritual, y ella aceptó la invitación! Luego la invité a orar para saber si el Libro es verdadero, y ella respondió ¡sí!  Todos sentimos el Espíritu en ese momento, y la hermana Colmán no podía contener las lágrimas. Nos fuimos de su hogar con un firme testimonio de que hay poder en la invitación. Como enseñó el rey Benjamín, “El Espíritu del Señor Omnipotente, el cual ha efectuado un potente cambio en [ella], o sea, en [su corazón], … [y obtuvo el deseo] a hacer lo bueno continuamente” (véase Mosíah 5:2, cursiva agregada). El 13 de enero de 2017, la hermana Colmán junto a su esposo, descendieron a las aguas bautismales y se llevó a cabo la ordenanza del bautismo.

Ahora, la hermana Colmán y su familia están preparándose para asistir al Templo del Señor y efectuar otras ordenanzas. “Las ordenanzas y los convenios sagrados disponibles en los santos templos hacen posible que las personas regresen a la presencia de Dios y que las familias sean unidas eternamente” (“La Familia: Una Proclamación para el mundo”).


“Las ordenanzas y los convenios sagrados disponibles en los santos templos hacen posible que las personas regresen a la presencia de Dios y que las familias sean unidas eternamente”

“La Familia: Una Proclamación para el mundo”
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Y como leemos en “Predicad Mi Evangelio” podemos:

•  Invitar a los familiares, amigos y vecinos que no sean miembros a los bautismos, las confirmaciones y las ordenaciones al sacerdocio.

•  Invitar a personas que no sean miembros a algún acontecimiento especial, tal como una comida en un día festivo.

•  Invitar a las personas a una noche de hogar.

•  Aprovechar cualquier oportunidad para hablar de temas como el Salvador, el Libro de Mormón, la Biblia, el propósito de la vida, la familia y la historia familiar (Predicad Mi Evangelio, cap. 13).

También a una “Capilla Abierta”, a una presentación de coros, a leer una revista Liahona, a ver un video sobre Jesucristo o de la Iglesia y a escuchar las lecciones de los misioneros. Por supuesto, a leer el Libro de Mormón y a orar para saber si verdadero. “He aquí, él invita a todos los hombres, pues a todos ellos se extienden los brazos de misericordia” (Alma 5:33).

Deseo con fervor que seamos parte activa de la Obra de Salvación. ¡Hay poder en una invitación efectuada con fe y con amor!