Sitio Web Oficial de La Iglesia
de Jesucristo de los Santos
de los Últimos Días
CHILE
Cita del día
"Al afrontar los países del mundo los desafíos económicos, parece ser que la fidelidad y la honestidad han sido remplazadas por la avaricia y la corrupción." (Obispo H. David Burton, 'Deja que la virtud engalane tus pensamientos', Liahona Noviembre 2009).
Como una forma de tender puentes de amistad y colaboración entre la Iglesia y la comunidad, instamos a los líderes locales a extender invitaciones a las respectivas autoridades comunales, para que participen en las actividades de celebración de Fiestas Patrias 2010, en las distintas unidades a través del país.
Mi mayor lema y secreto en esta vida es: "Sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible a los ojos".
Mis padres eran miembros de la Iglesia desde los veinte años y siempre nos inculcaron principios buenos. Al transcurrir los años mis padres se separaron. Yo, al ser pequeña al igual que mi hermano no entendía lo que ocurría, pero aun así continuamos por un tiempo activos. Teniendo yo ocho años de edad y mi hermano seis años, nos inactivamos junto con nuestra familia.
A medida que crecía y tenía nuevos amigos y adquiría hábitos mundanos, comencé a pensar por un momento que el propósito de la vida era tan solo pasarlo bien y nada más. En ese tiempo, a los trece años, yo realmente era sorda y ciega; nunca quise oír ni ver a mi Padre Celestial. Entonces un día unas misioneras tocaron la puerta de mi casa, mi madre muy feliz les abrió y con una sonrisa las dejó entrar. Comenzaron a venir constantemente a darnos las charlas. Me demoré tres meses en aceptar el bautismo y este convenio que hice con mi Padre Celestial me cambió la vida. Soy una joven infinitamente feliz, he recibido muchas bendiciones, para mí ya no hay duda de que Él vive y me ama y realmente siento un tremendo gozo y gratitud en mi corazón por saber que soy una luz al mundo.
He tenido muchos obstáculos en mi vida, pero he seguido sin desmayar, en pie, gracias a la fortaleza que mi Padre Celestial me da día a día. Cuando siento que todo se me viene abajo, que no puedo más, recuerdo la escritura: "Hijo mío, paz a tu alma; tu adversidad y tus aflicciones no serán más que por un breve momento; y entonces, si lo sobrellevas bien, Dios te exaltará; triunfarás sobre todos tus enemigos." (DyC 121:7-8).
Aprendí a nunca caminar por caminos ya trazados erróneamente pues ellos te conducen únicamente hacia donde otros erróneamente fueron.
He aprendido que todo lo que vivimos es necesario aunque sea increíblemente doloroso. Me he dado cuenta de que la vida no me golpea sino que yo soy la que decido fracasar o triunfar.
Mi Padre me ayudó a ver más allá de lo que deseaba ver... y gracias a Su amor estoy aquí.
LDS.org
Sitio oficial de La Iglesia de Jesucristo SUD