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"Al afrontar los países del mundo los desafíos económicos, parece ser que la fidelidad y la honestidad han sido remplazadas por la avaricia y la corrupción." (Obispo H. David Burton, 'Deja que la virtud engalane tus pensamientos', Liahona Noviembre 2009).
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Fiestas Patrias
Como una forma de tender puentes de amistad y colaboración entre la Iglesia y la comunidad, instamos a los líderes locales a extender invitaciones a las respectivas autoridades comunales, para que participen en las actividades de celebración de Fiestas Patrias 2010, en las distintas unidades a través del país.
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Templo de Santiago
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La familia, fuente inagotable de guía y protección
A menudo me sorprendo pensando en mi familia, en mi esposa y en cada uno de mis hijos, en qué puedo hacer para ayudarles a ser mejores, a estar más preparados para enfrentar los desafíos de un mundo moderno.
Sin lugar a dudas mis hijos se van a ver enfrentados a desafíos mucho mayores a los que yo he tenido que enfrentar a lo largo de mi vida. Y es en este tipo de ambiente en el que ellos serán llamados a ser padres y líderes en el reino de Dios.

La respuesta a estas inquietudes se encuentra sutilmente escrita en la historia de la humanidad. Las naciones se hacen fuertes y prósperas a medida que los ciudadanos de estas son educados en un ambiente familiar sano, amoroso, fuerte, disciplinado y temeroso de Dios.

La familia proporciona la participación en actividades enriquecedoras y desinteresadas, además de la aceptación de responsabilidades que llevarán a sus miembros a crecer unidos y fuertes, tanto espiritual como físicamente y que les conducirán a velar por el bienestar mutuo de la comunidad así como de la nación.

El Señor organizó desde el principio todo el programa con un padre que engendra, abastece, ama y dirige; y una madre que concibe, da a luz, cría, alimenta y educa. El Señor pudo haberlo organizado de otra forma, sin embargo, escogió una unidad con responsabilidades y asociaciones significativas donde los hijos se educan y disciplinan unos a otros y llegan a amarse, honrarse y apreciarse mutuamente. La familia es el gran plan de vida como lo concibió y organizó nuestro Padre Celestial.

El Padre sabía todo esto cuando dio este mandamiento a Sus hijos en noviembre de 1831. No estaba en duda si debería haber familias. Parecía darlo por sentado y ordenó: "... si hay padres que tengan hijos en Sión... también enseñarán a sus hijos a orar y a andar rectamente delante del Señor." (D. y C. 68:25,28).

Esa es la respuesta: la vida familiar, las noches de hogar, padres dedicados y desinteresados. Esa es la forma en que el Señor ordenó que fueran nuestras vidas.

No debemos sentir temor por el futuro cuando estamos cumpliendo prudentemente con los consejos que provienen del Señor a través de nuestros líderes. Sí, la seguridad viene como un susurro de paz al conocer el poder de la declaración del Señor: "... mas si estáis preparados, no temeréis." (D. y C. 38:30). Esta preparación viene de la educación de la infancia y la niñez, que es cuando la fe nace y se establece el carácter. Es un poco tarde para tratar de cimentar la fe cuando el barco se está hundiendo o el avión se está precipitando o un choque de frente es seguro.

Si los hijos están sintonizados apropiadamente con las doctrinas y principios del evangelio y si se les enseñan temprano las responsabilidades del tiempo y las eternidades, reaccionarán generalmente en la forma apropiada cuando sean absorbidos por las emergencias. Si han hecho todo lo que se espera de ellos fiel y conscientemente, no es muy probable que cometan graves errores. El profeta nefita insistió: "... debéis derramar vuestra alma en vuestros aposentos, en vuestros sitios secretos y en vuestros yermos." (Alma 34:26).

Y qué grande legado prometió Isaías a nuestros hijos: "Y todos tus hijos serán enseñados por Jehová, y grande será la paz de tus hijos." (Isaías 54:13).

Ciertamente que a todo buen padre le gustaría esta paz para sus hijos. Esta se obtiene por la vida simple de un verdadero Santo de los Últimos Días al hacer de su hogar y su familia algo superior y supremo. No hablamos de cosas complejas y grandes, más bien simples y significativas como la noche de hogar, oraciones familiares, lectura de escrituras y una buena comunicación.

"Orad al Padre en vuestras familias, siempre en mi nombre, para que sean bendecidos vuestras esposas y vuestros hijos." (3 Nefi 18:21).

¿Es acaso esto pedir demasiado?

La seguridad no nace de la inagotable riqueza sino de la fe inextinguible; y generalmente esa clase de fe nace y se nutre en el hogar y en la niñez.

La oración y la lectura de las escrituras son el pasaporte hacia el poder espiritual.

Esta clase de vida familiar nos llevaría a la hermosa experiencia del justo Enoc. A él se le hicieron preguntas sobre sí mismo; contestó entre otras cosas: "...Mi padre me instruyó en todas las vías de Dios..." (Moisés 6:41). Y Enoc anduvo con Dios y no fue más, porque Dios se lo llevó.

Enoc y su pueblo vivieron en rectitud en la Ciudad de Santidad, aun Sión y fue llevado a los cielos.

Sí, aquí está la respuesta a las necesidades del mundo: padres justos que instruyen; hijos obedientes y cariñosos; fidelidad a los deberes familiares. Y en el cumplimiento de todos los convenios y ordenanzas del evangelio se encuentran la santidad y la felicidad verdaderas.

Es mi oración y ruego que podamos ser sabios y prudentes, especialmente en nuestros roles como padres y sigamos los consejos del Señor y nutramos a nuestras familias, preparando a nuestros hijos para ser los padres y líderes del mañana que Él espera que sean.


Mensaje basado en consejos del Presidente Spencer W. Kimball.
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