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"Al afrontar los países del mundo los desafíos económicos, parece ser que la fidelidad y la honestidad han sido remplazadas por la avaricia y la corrupción." (Obispo H. David Burton, 'Deja que la virtud engalane tus pensamientos', Liahona Noviembre 2009).
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Texto de la declaración de la Presidencia de Área. Descargar documento en formato PDF.
Fiestas Patrias
Como una forma de tender puentes de amistad y colaboración entre la Iglesia y la comunidad, instamos a los líderes locales a extender invitaciones a las respectivas autoridades comunales, para que participen en las actividades de celebración de Fiestas Patrias 2010, en las distintas unidades a través del país.
Pedido Anual Materiales 2011
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Templo de Santiago
Av. Pocuro 1970
Providencia, Santiago
Teléfono Templo: (2) 340-5070
Teléfono Hospedaje: (2) 340-5080

Horario de sesiones investidura
Martes a viernes:
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Sábado y feriados:
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Mesa Central: (2) 340-5000
 
 
No temas, cree solamente
Transcurría el otoño de 1962. Me encontraba con mi padre en el jardín ayudándole a colocar nuevas plantas, abonar la tierra y otros asuntos asociados con la jardinería. Nuestra casa se ubicaba a desnivel de la calle y en consecuencia nuestra vista se dirigía a lo alto cada vez que alguien nos consultaba o buscaba respuesta a alguna inquietud.
Con mis ocho años era un simple observador de los acontecimientos y un ayudante para mi padre. De pronto, en lo alto se presentaron dos jóvenes, me parecieron gigantes e imponentes, y uno de ellos dijo a papá que tenía algo que enseñarnos y que podría cambiar nuestras vidas. Entonces, decidió hacerlos pasar y nos sentamos los siete miembros de la familia, a decir mis padres y mis hermanos, a escuchar lo que nos dirían. Abrieron un franelógrafo pequeño, lo pusieron sobre la mesa y empezaron a narrar una historia maravillosa, cuya representación se plasmó con hermosas figuras de colores que fueron ubicadas apropiadamente en el franelógrafo. Nos hablaron de los profetas, el bautismo, los milagros, Jesucristo y el Padre Eterno. Estos jóvenes misioneros fueron los élderes Byron Levi Davis y Thomas Clyde Smith, quienes cambiaron nuestras vidas para siempre.

Desde ese tiempo hasta hoy han pasado muchas cosas en nuestra vida; papá ya no está con nosotros pero nos dejó un gran legado gracias a que permitió que dos jóvenes misioneros entraran a nuestro hogar y nos enseñaran el camino de la verdad y la vida eterna.

Hoy en día hay muchas personas que han entrado a la Iglesia con experiencias parecidas y cada una de ellas ha recibido el testimonio de la veracidad de esta obra, cuando se ha dejado influenciar por el Espíritu Santo. Sin embargo, puede que algunos de ellos no hayan logrado percibir en su corazón y su mente la influencia del Espíritu y se han alejado por malas experiencias, la droga, el alcohol, la tristeza y la amargura, lo que les ha impedido acceder a la fuente de la esperanza, debilitando su fe.

A aquellos que no tienen suficiente fe, deseo escribirles y llevarles una luz de esperanza para que puedan acceder a todas las bendiciones que desde Abraham se nos han prometido.

Ustedes son personas brillantes, fueron enviadas acá en un tiempo donde los avances tecnológicos y el mundo del conocimiento están disponibles para todas las personas. Tienen más oportunidades que las que tuvieron nuestros padres. En consecuencia, quizás sin saberlo, son mejores de lo que piensan realmente. Les puedo decir que ustedes son personas magníficas, preparadas para este tiempo.

El mundo no tiene los conocimientos que ustedes poseen en la actualidad, forman parte del plan eterno de nuestro Padre Celestial y saben con exactitud de dónde vienen, adónde deben llegar y qué deben hacer para alcanzar la plenitud de gozo.

Cuando las tormentas nos acosan, la fe se debilita, nuestra capacidad de creer y tener esperanza se ve limitada y nos sentimos agobiados. Un ejemplo de esto se presenta en el evangelio de Juan. Cuando el Señor resucitado apareció a los Doce, Tomás no estaba con ellos y los otros discípulos le dijeron:

... ¡Hemos visto al Señor! Y él les dijo: Si no veo en sus manos la señal de los clavos, y meto mi dedo en el lugar de los clavos y meto mi mano en su costado, no creeré.
Y ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro, y con ellos Tomás. Llegó Jesús, estando las puertas cerradas, y se puso en medio y dijo: ¡Paz a vosotros!
Luego le dijo a Tomás: Pon aquí tu dedo y mira mis manos; y acerca acá tu mano y ponla en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.
Entonces Tomás respondió y le dijo: ¡Señor mío y Dios Mío!
Jesús le dijo: Porque me has visto, Tomás, has creído; bienaventurados los que no vieron y creyeron. (Juan 20:25-29).


La maravillosa enseñanza del Salvador a Tomás, en la cual le manifiesta claramente su incredulidad, nos entrega una señal inequívoca de cuál debería ser nuestra actitud para enfrentar la vida. En consecuencia, podemos declarar sin temor a dudas lo siguiente:
  1. Deben creer en ustedes mismos sin importar cuán grande es la montaña que deben cruzar.
  2. Dios les envió con un propósito y desea fervientemente que sean capaces de mejorar el mundo en que viven.
  3. Ustedes enfrentan una época de muchas preocupaciones de distinta índole, pero también de muchas oportunidades para emprender y alcanzar metas sin importar el tiempo que haya transcurrido.
  4. Crean en ustedes mismos y en su capacidad de hacer felices a otras personas.
  5. El Señor no desea que pasen el tiempo hablando mal de otros ni destruyendo a nadie. Él espera que se edifiquen, sostengan, cultiven y cuiden a aquellos con quienes se relacionan.
  6. Crean en la bondad innata de la gente.
  7. Crean en la Iglesia y aférrense a ella con toda su fuerza.
  8. Crean en Dios su eterno Padre.
  9. Crean en el Señor Jesucristo, redentor del mundo.
Los desafíos en su vida y en las vidas de sus descendientes no serán distintos a los nuestros; cambiará el entorno, las formas de manifestación del poder de las tinieblas, pero el Salvador del mundo estará allí, como un faro protector que nos señalará, siempre, la ruta segura para regresar a nuestro hogar celestial.

Cuando Moisés murió, la responsabilidad de conducir al pueblo de Israel a la tierra de Canaán recayó en Josué. El Salvador, sabiendo los desafíos que tendría en el trayecto, le instruyó: "Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo dondequiera que vayas." (Josué1:9).

No me cabe la menor duda de que esas palabras le dieron toda la energía para enfrentar los desafíos que vendrían. Para nosotros no es distinto; esas palabras son la fuente de agua viva que nos proporcionará el aliento de vida, a fin de que podamos alcanzar la medida de nuestra creación. Solo deben creer y Él hará Su parte, tal como enseñó al principal de la sinagoga: "... No temas, cree solamente." (Marcos 5:36).
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