Portada
 Página de Inicio
Hogar
 y Familia
Servicio
 en la Iglesia
Templo
 Historia Familiar
La Iglesia
 en Chile
Contacto
 
BIENVENIDOS
Sitio Web Oficial de La Iglesia
de Jesucristo de los Santos
de los Últimos Días
CHILE
 
El Almacén del Obispo
" El Centro de Recursos del Obispo de Santa Amalia cumple el propósito declarado por el Señor de -abastecer a mis Santos-. (D y C 104: 15). Estos Centros o Almacenes del Obispo -han sido una forma de cuidar de los pobres desde los días del Profeta José Smith-. "
Cuando los Santos emigraron al oeste, no pasó mucho tiempo antes de que pequeños almacenes locales fueran establecidos para ayudar al necesitado. Un almacén general de los obispos y una oficina del diezmo estuvieron ubicados donde el Edificio Joseph Smith Memorial (ex Hotel Utah) ahora se levanta. El Almacén se preocupó de las necesidades de la gente en Salt Lake City por muchos años.

En abril de 1936, la Primera Presidencia de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días anunció la inauguración de un plan de bienestar para cuidar de los pobres y necesitados de la Iglesia. Desde el tiempo de este anuncio, el crecimiento y los logros del programa de bienestar de la Iglesia han sido una notable y maravillosa aventura.

El programa fue instituido para resolver los problemas de pobreza que han afligido a las sociedades del mundo y a los gobiernos a través de la historia de la humanidad. Su éxito confirma la inspiración de sus comienzos y los principios eternos de verdad sobre los cuales está basado.

En Chile, desde hace un tiempo la Iglesia ha establecido estos Centros de Recursos del Obispo, siendo el agente de ellos el Élder Juan Mendoza.  Actualmente existen seis de estos almacenes o centros de recursos del Obispo en Chile,  cuatro en Santiago (La Florida, El Bosque, Quinta Normal y Conchalí), uno en la ciudad de Concepción y otro en la ciudad de Viña del Mar.

En el año 2004 comenzaron a funcionar dos almacenes en Santiago, en las comunas de La Florida y Conchalí, ocasión en que él Élder Mendoza  y su esposa fueron llamado a servir como misioneros en el Centro de La Florida, pero fue la propia Presidencia del Área la que les pidió que siguieran velando por los dos almacenes de Santiago y cuatro más que serían creados.

El Élder Mendoza nos enseña que estos almacenes -permiten a los obispos ayudar a los necesitados de sus barrios con alimentos, frazadas, cobertores, cubrecamas y sillas de ruedas. También nos señala que en esta obra de amor existen 18 productos básicos, los cuales han sido determinados por el Comité de Bienestar de la Iglesia, y entre los cuales se incluyen: Porotos, lentejas, avena, arroz, aceite, fideos, harina, leche en polvo, azúcar, sal, carne vegetal, jurel en lata, detergentes, jabón para lavar, trigo, poroto de soya, salsa de tomates y puré de papas-.

Cuatro años después de su llamamiento original el hermano Mendoza sigue sirviendo al Señor y a su prójimo como el -Coordinador de los Almacenes del Obispo-  en Chile, y al conversar con él no deja de señalar la importancia de -contar con misioneros  de tiempo parcial que puedan atender los almacenes durante la semana-, haciendo un llamado a los  Obispos para que puedan entrevistar a los hermanos de sus barrios y les extiendan el desafío a servir. -Actualmente los misioneros que sirven en el centro de Santa Amalia son doce durante toda la semana, pero hacen falta más voluntarios que puedan donar algunas horas durante la semana ayudando en las labores propias del almacén y en la limpieza del edificio-, nos señala.

Al leer sobre la primera historia del plan de Bienestar de la Iglesia nos enteramos de que: -La obra de Bienestar en la Iglesia no comenzó en 1936, ni comenzó cuando la Iglesia fue restaurada en 1830. Es una parte inherente del evangelio de Jesucristo y ha existido en una forma u otra cada vez que el evangelio ha estado sobre la  tierra. El Señor siempre ha requerido a sus Santos establecer algún tipo de sistema benevolente para cuidar del pobre y de aquellos que son de otro modo incapaces de cuidarse por si mismos- (Ver -Pure Religión- p. 1).

Las siguientes escrituras nos aclaran esto:

-Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde- (Malaquías 3: 10)

-Pero antes de buscar riquezas, buscad el reino de Dios.
Y después de haber logrado una esperanza en Cristo obtendréis riquezas, si las buscáis; y las buscaréis con el fin de hacer bien: para vestir al desnudo, alimentar al hambriento, libertar al cautivo y suministrar auxilio al enfermo y al afligido-
 (Jacob 2: 18-19)

-Por tanto, si no os acordáis de ser caritativos, sois como la escoria que los refinadores desechan (por no tener valor) y es hollada por los hombres- (Alma 34:29)

Antes de 1936, había al menos 135 almacenes del obispo en toda la Iglesia, los cuales no fueron organizados por regiones, ni supervisados por oficinas de la Iglesia, aun cuando les fueron dados consejos para administrarlos adecuadamente. Fueron simplemente almacenes locales, de los cuales las mercaderías recibidas de parte de las personas que estaban en condiciones de dar, fueron distribuidas a aquellos con necesidades.

Cuando los tiempos fueron difíciles en esos primeros años, los obispos, con sus almacenes, cuidaron de las necesidades de las comunidades en donde había mayor sufrimiento. El Presidente J. Reuben Clark, Jr., dijo, -La Iglesia sobrevivió; la gente prosperó. El carácter resistió intacto. Nosotros cuidamos de nuestros propios pobres. En tiempos de escasez los vecinos se ayudaron el uno al otro- (Church Welfare Plan: A Discusión [address given at Esstes Park, Colo., 20 de junio de 1959]. P. 7). Ver libro -Pure Religión- p, 6.

Recientemente el grupo de Sumo Sacerdotes del Barrio El Labrador de la estaca Vicuña Mackenna con su Director a la cabeza el hermano Gustavo Flores, tuvo la bendición de prestar servicio como voluntarios en el Centro de Recursos de Santa Amalia, ocasión esta que además de darnos la oportunidad de servir, se convirtió también en una verdadera experiencia educativa para nosotros acerca de -la manera en que el Señor hace las cosas- (D y C 104:16) y de como cuida de sus hijos durante su paso por esta vida mortal.

Fue un testimonio para nosotros acerca de cómo la Iglesia lleva a cabo sus programas de Bienestar aquí, allí y en todas partes del  mundo donde la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días está establecida.

Sin duda que los servicios de bienestar son una parte importante de la obra del Señor en la tierra, y el Centro de Recursos del Obispo se enmarca dentro de ello, dentro de esta obra maravillosa que se está llevando a cabo y que requiere de nuestro apoyo y servicio voluntario.
 
© 2011 Intellectual Reserve Inc. Todos los derechos reservados.