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Jóvenes valientes
" ¡Valientes! Aún suenan los ecos de la celebración '50 Años de la Misión Chilena'. Hermosos sonidos de miles de jóvenes demostrando sus dones y talentos, guiados por dedicados líderes y especialistas. "
Quisiera referirme a un especial grupo de jóvenes que seguramente ustedes recordarán. Cuando se preguntó: "Esta historia debe continuar, pero, ¿quién tendrá el privilegio de escribirla de aquí en adelante?" ellos respondieron: "¡¡Yo!!". Un nudo en la garganta y algunas lágrimas fueron la muestra de sentimientos profundos de la congregación hacia este puñado de jóvenes que con fuerza representaron a miles que están preparándose para ser "los valientes de la próxima jornada"; aquellos que ahora llevarán el estandarte, aquellos que valerosamente aceptarán su llamado de los cielos, aquellos que se vestirán hermosamente para representar el gran mensaje a esta nueva generación. Ese "yo" representó la respuesta de más de tres mil jóvenes -y muchos más -que participaron en diversas formas en este gran evento.

Estos son los valientes que nos emocionaron a todos y que sin duda están preparándose, con la ayuda de sus padres y líderes, para ser considerados como un gran ejército, así como el grupo de dos mil jóvenes  que se describe en el Libro de Mormón, quienes se destacaron gracias a las enseñanzas de sus madres (véase Alma 53:16-23). Sus madres les habían enseñado a ser honrados, valientes y dignos; ellas también les enseñaron que, si no dudaban, Dios los libraría (véase Alma 56:47).

Ese grupo de valientes del estadio Santa Laura, además de miles de jóvenes  a lo largo del país, representan el futuro de la Iglesia en nuestro amado Chile. ¿Valientes? Sí, porque en estos tiempos se requiere de valentía para vencer en las guerras que el adversario nos impone, para testificar, para defender, para luchar diariamente en contra de la corriente del mundo, sin vergüenza, como Pablo le dijo a Timoteo: "Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor, y de dominio propio. Por tanto, no te avergüences del testimonio de nuestro Señor..." (2 Timoteo 1:7-8).

El lema de la Mutual del año pasado, "Esfuérzate y sé valiente", estaba claramente relacionado con la valentía (véase Josué 1:6). Es hermoso saber que hoy muchos son parte de ese llamado, es decir, son valientes para defender la verdad. Lo más seguro es que no se requiera perder la vida para defender esa verdad, pero sí para mantenerse firmes y con la fuerza necesaria para proclamar que Jesucristo es nuestro Salvador.

Muchos dicen que siguen al Señor, pero no tienen la valentía de hacer lo necesario para ser un verdadero discípulo de Cristo. No es suficiente testificar. Se requiere mantener un compromiso diario de practicar y enseñar la verdad. "¿Por qué me llamáis: Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?" (Lucas 6:46). "No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos" (Mateo 7:21).

Ser valientes es conocer cada día más sobre la vida de Jesús, recordarlo más frecuentemente, permaneciendo fieles; es negarse a todo lo que no sea puro, es amar a Dios con toda nuestra "...alma, mente y fuerza..." (Moroni 10:32). Es ser  hacedores de la palabra, es controlar las pasiones y apetitos y elevarse por encima de las cosas carnales; es estar listo para lo que el Señor requiera de uno: "...Iré y haré lo que el Señor ha mandado..." (1 Nefi 3:7). Es participar dignamente en ordenanzas sagradas y mantener una recomendación vigente para el templo de uso limitado.  Es tomar de la Santa Cena cada vez con fe y determinación de tomar Su nombre y guardar Sus mandamientos.

Continúen siendo valientes. No teman, el Señor los acompañará. No duden, el Señor les confirmará la verdad. No desfallezcan, el señor los fortalecerá. Siempre estén preparándose para pelear la batalla, cada día viviendo su propio proceso de conversión, cada día llenando su lámpara con aceite: "...mas si estáis preparados, no temeréis" (D. y C. 38:30).
 
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