|
|
BIENVENIDOS
Sitio Web Oficial de La Iglesia
de Jesucristo de los Santos
de los Últimos Días
|
|
| CHILE |
|
|
Permaneced
Texto de la declaración de la Presidencia de Área. Descargar documento en formato PDF.
|
|
|
Templo de Santiago
Av. Pocuro 1970 Providencia, Santiago Teléfono Templo: (2) 340-5070 Teléfono Hospedaje: (2) 340-5080
Horario de sesiones investidura Martes a viernes: - 09:00 - 10:00 - 11:30 - 12:30 - 16:30 - 17:30 - 19:00 - 20:00 Sábado y feriados: - 06:30 - 07:30 - 09:00 - 10:00 - 11:30 - 12:30 - 14:00 - 15:00 - 16:30 - 17:30
|
|
|
Oficinas Administrativas
Av. Pedro de Valdivia 1423, Providencia, Santiago Mesa Central: (2) 340-5000
|
|
|
|
|
" 'Recordad que el valor de las almas es grande a la vista de Dios' (D. y C. 18:10). "
|
El programa inspirado de rescate nos permite, como Santos de los Últimos Días, colaborar con la obra del Señor en la Tierra, trayendo almas a la Iglesia. Podemos ser instrumentos para Él y una influencia positiva para otras personas, gracias a la luz que nuestro ejemplo de obediencia a los convenios nos permite irradiar. Se nos prometen grandes bendiciones por hacer nuestra parte: "Y ahora, si vuestro gozo será grande con un alma que me hayáis traído al reino de mi Padre, ¡cuán grande no será vuestro gozo si me trajereis muchas almas! " (D. y C. 18:16).
El rescate, nos ayuda cumplir con la escritura que se encuentra en Marcos 10:45. "Porque el Hijo del Hombre tampoco vino para ser servido, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos"; Ha sido una bendición para los santos en general ya que nos hemos visto coronado con ver la expiación de Jesucristo haciendo milagros día a día en nuestros barrios y estacas, que se reflejan en tener hoy hogares edificados y fortalecidos por este hermoso plan.
En este tiempo en que me he asociado más con los hermanos que han estado al otro lado del puente y que se han visto rescatados y ayudados con esta visión, he experimentado una mayor comprensión del efecto de la Expiación. Hoy, más que nunca, debemos centrar nuestros esfuerzos en estar motivados para rescatar a otros y velar por quienes lo necesitan, es decir, las ovejas perdidas. Es seguro que, si nos esforzamos por cumplir con nuestras responsabilidades para encontrar al amigo, al hermano o al vecino que nos necesita, podremos fortalecernos y rescatar a quien lo requiera. En Alma 17:11 leemos: "Y les dijo también el Señor: Id entre los lamanitas, vuestros hermanos, y estableced mi palabra; empero series pacientes en las congojas y aflicciones, para que les déis buenos ejemplos en mí; y os haré instrumentos en mis manos, para la salvación de muchas almas". Mi ruego es que podamos sentir lo que Jesucristo sintió por nosotros, es decir, un amor tal que nos permita estar dispuestos a ser empáticos con los hermanos que hoy están menos activos. Si no hacemos nada por ellos, seguro se perderán y, con ellos, sus familias. Debemos evitar esta pérdida.
En esta etapa de mi vida recuerdo con afecto a ese joven que me predicó el Evangelio. Gracias a su servicio yo fui rescatado y, por ende, mi familia ha sido bendecida grandemente ya que hemos sido sellados por la eternidad. Es importante que procuremos que nuestros hermanos sientan la misma felicidad que nosotros sentimos gracias al rescate eterno. Debemos estar dispuestos a sentir en nuestro corazón la necesidad de ser instrumentos en las manos del Señor para ir en busca de otros, permitiéndoles disfrutar de las bendiciones del Evangelio restaurado. El presidente Thomas S. Monson nos dice: "Así también la vida eterna en la presencia de Dios es nuestra meta más preciada" ("Hasta que volvamos a vernos", Conferencia General Octubre de 2008). Con toda mi alma, espero que logremos entender que tenemos toda la responsabilidad de ayudar a rescatar a los demás.
Nuevamente les señalo unas palabras del presidente Monson que nos ayudan a comprender lo que debemos hacer. "Estemos siempre atentos a las necesidades de los que nos rodean y seamos prestos para tender una mano de ayuda y un corazón amoroso." ("Hasta que volvamos a vernos", Conferencia General Octubre de 2008).
En estos tiempos el Señor necesita que tengamos cada día más ánimo y fuerza para asistirlo en esta obra. Como líderes, debemos estar conscientes de que somos una pieza clave para el éxito del rescate. Testifico que lograremos engrandecer el reino de Dios si creemos y hacemos en equipo lo que se nos manda hoy a realizar por los que no están.
|
|
|
|