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  Historia de la Iglesia en Chile

"Desde el viaje de Parley P. Pratt en 1851, pasando por la llegada de los primeros misioneros en 1956, las palabras proféticas de Élder Bruce R. McConkie hasta la actualidad."
Elder Parley P. Pratt, Primer misionero en Chile

"El 23 de enero de 1851 Parley P.Pratt, miembro del Consejo de los Doce Apóstoles, fue llamado para presidir la Misión del Pacífico. La carta con su nueva asignación que abarcaba las islas del  Pacífico, la baja California y Sudamérica estaba firmada por la Primera Presidencia de la Iglesia de ese tiempo, a saber Brigham Young, Heber C. Kimball y Wilford Woodruff.  Parley P. Pratt dio comienzo a su misión el 21 de marzo de 1851, estableciéndose en San Francisco, California"

Parley P. Pratt escribe en su Autobiografía "Salí de la gran Ciudad de Lago Salado hacia el Pacifíco, en una misión a las islas y las costas, habiendo sido comisionado y apartado para esa obra por la Primera Presidencia de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días"

"Poseo la autoridad... para abrir las puertas de toda nación y lengua, tan rápido como las vías estén preparadas y el Señor lo determine, para la prédica del evangelio de salvación"

Debido, en gran medida, a lo que se conoce como la "fiebre del oro", el número de chilenos en San Francisco, California era bastante considerable, y si a esto agregamos las excelentes comunicaciones  marítimas, para la época, entre los puertos de San Francisco y Valparaíso podemos comprender más plenamente la determinación de Parley P. Pratt de viajar a Chile.  Además, como él mismo anotó en su diario, él "deseaba conocer las condiciones existentes en Latinoamérica  para iniciar la predicación del evangelio restaurado".

El Élder Pratt "salió de San Francisco para Chile el 5 de septiembre de 1851", junto a su esposa Phoebe Sopher y su compañero de misión Rufus Allen, en la barca "Henry Kelsey".

"Después de un viaje largo y desagradable que tomó 64 días, el  "Henry Kelsey" recaló en Valparaíso al mediodía del 8 de noviembre de 1851.  Una de las primeras impresiones que el Élder Pratt escribió en su diario fue la siguiente: Encontramos al país sumido en una guerra civil".

"Un hecho triste en la estadía de los tres misioneros en Valparaíso lo constituyó el fallecimiento de Omner Pratt, hijo de Parley P. Pratt y Phoebe Pratt, quien había nacido el 30 de noviembre de 1851 y dejado de existir el 7 de enero de1852, cuando tenía poco más de un mes de vida, como consecuencia de debilidad (consumption)".  Su cuerpo fue enterrado en el cementerio de disidentes de Valparaíso, quedando registro de esto en el acta de defunción que se guarda en el mencionado cementerio, hoy día una placa recordatoria en este lugar evoca ese hecho.

Luego de este triste acontecimiento decidieron hacer los preparativos para viajar a Quillota, "ciudad en la que permanecieron un mes antes de viajar de regreso a su país". De su estadía en este lugar el Élder Pratt diría: "Aquí alquilamos una casa y vivimos con una señora viuda y sus dos hijas jovencitas de 15 y 17 años. Ellas son muy sociables y están muy contentas con nosotros.  Les hemos leído algunos trozos de la Biblia en español, lo cual les gustó mucho ya que nunca antes la habían leído.  La gente de esta ciudad luce muy limpia y son muy cariñosos, sociables, muy amigables, francos y espontáneos con nosotros."

En esta misma ciudad de Quillota, el Élder Pratt se retiraba a orar en lo que hoy conocemos como cerro Mayaca, el cual describiría de la siguiente manera:"En medio del pueblo se eleva una colina de unos 500 pies de altura...está cerca de nuestra casa, es de fácil acceso, y proporciona una vista de todo el valle con sus chacras , huertos, viñedos, aldeas, calles, el río y las acequias, tan fértil como el Edén...es una de las escenas más bellas que yo haya visto jamás en el Viejo o Nuevo Mundo.   La cima de esta montaña es un sitio de retiro y oración que pienso usar todas las tardes a la hora del atardecer o del crepúsculo".

Alrededor de un mes permanecieron  estos tres misioneros en Quillota, luego de lo cual "se embarcaron en Valparaíso a bordo del ´Dracutt´, el cual zarpó el 5 de marzo de 1852 y llegó a San Francisco el 21 de mayo de 1852".  Así se dio por concluido el breve, pero muy significativo,  episodio de estos tres primeros misioneros en Chile.

Las razones que motivaron a este primer grupo de misioneros a dejar el país fueron claramente expresadas por el Élder Pratt en una carta que escribió al Presidente de la Iglesia, Brigham Young: "La guerra civil, y mi precaria situación financiera, pero más particularmente la necesidad del lenguaje coartaron mis viajes por el interior del país y mis deseos de visitar  a los araucanos... nos quedamos hasta agotar nuestros medios, oramos diligentemente para que nuestro camino fuera abierto, pero no pudimos hablar el lenguaje lo suficientemente bien como para predicar el evangelio, ni encontramos un medio de ganarnos  la vida, así que se nos hizo necesario regresar a California..."

Si bien con la visita del Élder Pratt a Chile no pudo establecerse la Iglesia en forma definitiva, su presencia en el país es muy significativa, pues con su esfuerzo, y el de sus compañeros, ayudó a establecer los fundamentos espirituales para su futuro establecimiento, siendo su experiencia un referente obligado en la Historia de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

En Chile ha habido miembros de la Iglesia desde la década de 1950.

El presidente de la Iglesia, David O. McKay, visitó miembros norteamericanos de la Iglesia residentes en Santiago en el año 1954. El 26 de mayo de 1956, Chile se convirtió en parte de la Misión Argentina, y la primera rama chilena de la Iglesia (una pequeña congregación) se organizó en Santiago el día 5 de julio.

La Misión Chilena se organizó el 8 de octubre de 1961 con 1.100 miembros. Cuando se organizó la primera estaca 11 años más tarde, con Carlos A. Cifuentes como presidente, el número de miembros de la Iglesia se había incrementado a más de 20.000.

Durante una Conferencia de Área en Santiago, efectuada el 1 de marzo de 1977,  élder Bruce R. McConkie del Consejo de los Doce Apóstoles profetizó lo siguiente:

"Veo el día cuando siete estacas en Chile serán setenta veces siete. Veo el día cuando los 250 misioneros chilenos aumentarán a miles. Veo el día cuando La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, será la influencia más poderosa de esta nación... El Señor derramará sus bendiciones abundantemente sobre esta nación debido a la rectitud de la gente que aquí vive."

El Templo de Santiago de Chile se dedicó el 15 de septiembre de 1983, época en la que había unos 140.000 miembros de la Iglesia en el país. El 29 de octubre de 1988, Chile se convirtió en el cuarto país del mundo en alcanzar el número de 50 estacas.

En el décimo aniversario de la dedicación del Templo de Santiago en 1993, se registró que Chile, con el más rápido crecimiento en número de miembros de la Iglesia en América del Sur, había duplicado su número de miembros y de estacas durante esa década. Este continuo crecimiento incluía la creación de 26 nuevas estacas entre 1994 y 1996, lo que llevó a la formación del Área de Chile en 1996. En el mes de junio de 1999, el Presidente de la Iglesia, Gordon B. Hinckley habló ante unas 57.000 personas en Santiago, una de las congregaciones más grandes de miembros de la Iglesia en América del Sur.

Actualmente la Iglesia cuenta con 74 Estacas, 24 Distritos, 423 Barrios, 192 Ramas, 9 Misiones y 345.874 miembros asignados a estas unidades.

Según las cifras del censo de 2002, 103.735 chilenos mayores de 15 años declararon ser miembros de la Iglesia.
 
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