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Mensaje de los líderes del Área

¿Estás dispuesto a pagar el precio?

soccer

Como la mayoría de los jóvenes, me gustaba practicar deportes. Era una pasión. Para jugadores y espectadores, esto puede llegar a ser muy emotivo. Sin embargo, hay una gran diferencia entre ser participante y ser espectador. Como participante, uno aprende rápidamente que esto puede ser bastante trabajo para jugar, pero también muchísima diversión. Existen requisitos para tener éxito. Primero, está el acondicionamiento físico. Luego, hay que aprender las reglas del juego y estudiar el libro de jugadas y estrategias. Después de eso vienen las horas de práctica, el entrenamiento y eventualmente los partidos, con la esperanza de ganar un campeonato. Los entrenadores desafían a los jugadores a pagar el precio. Esto exige un esfuerzo individual consistente de perfeccionamiento. Los jugadores deben aprender cómo trabajar juntos. Las prácticas desarrollan habilidades, unidad, trabajo en equipo y espíritu deportivo. Los individuos y equipos que no aprenden a trabajar juntos raramente son exitosos. La pasión por el resultado motiva a la gente a hacer que esto suceda.

Mucho más importante que los deportes es cómo vivimos nuestras vidas. No hay espectadores, solamente participantes. Hay un propósito y un resultado. Vivir el Evangelio de Jesucristo es el requisito para triunfar. ¿Tienes la pasión suficiente para triunfar? ¿Estás dispuesto a pagar el precio?


Hay una ley, irrevocablemente decretada en el cielo antes de la fundación de este mundo, sobre la cual todas las bendiciones se basan; y cuando recibimos una bendición de Dios, es porque se obedece aquella ley sobre la cual se basa.

Doctrina y Convenios 130:18-19

El Evangelio es parte de un plan eterno para los individuos y las familias. Su impacto es eterno, pero tiene beneficios prácticos cada día. Los beneficios incluyen confianza en lo que haces, sabiendo que estás en el rumbo correcto y advertido del peligro. Para tener éxito en los deportes hay un plan de acción bien conocido. En la vida, el Evangelio nos enseña el plan. “Hay una ley, irrevocablemente decretada en el cielo antes de la fundación de este mundo, sobre la cual todas las bendiciones se basan; y cuando recibimos una bendición de Dios, es porque se obedece aquella ley sobre la cual se basa” (DyC 130:18-19) ¿Tienes pasión por el Salvador tal como lo haces en los deportes? ¿Estás dispuesto a pagar el precio?

scripturas

Las Escrituras corresponden a las reglas del juego y el libro de jugadas y estrategias. Cuanto mejor se aplican, mayor es la recompensa. El galardón es la vida eterna.

Los atletas más exitosos buscan a entrenadores de los cuales aprender y a quienes escuchar. Cuando me mudé a una nueva ciudad, en mi último año de secundaria, tuve que ganarme un puesto en un nuevo equipo. Y no sólo gané un puesto, sino que fui un titular indiscutido, porque había escuchado al entrenador. Había aprendido a hacer exactamente lo que él me había enseñado. La práctica y la repetición dieron como resultado la habilidad y la consistencia para ganar el puesto en el equipo.

Nos beneficiamos al escuchar a los entrenadores que nos ayudan a vivir el Evangelio. El entrenador principal es Nuestro Padre Celestial y Su asistente desde el principio es Jesucristo. Conocerlos y seguirlos traerá éxito. “Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado” (Juan 17:3).

Nuestros padres, más líderes y maestros de la Iglesia son otros asistentes de los entrenadores. Ellos nos enseñan el Evangelio y cómo vivirlo. A medida que aplicamos el Evangelio recibimos las bendiciones prometidas. “Yo, el Señor, estoy obligado cuando hacéis lo que os digo; más cuando no hacéis lo que os digo, ninguna promesa tenéis” (DyC 82:10).

A menos que un atleta esté dispuesto a trabajar y mejorar, será dejado atrás por el resto del equipo. Para vivir el Evangelio, también necesitamos actuar y mejorar. El presidente Boyd K. Packer dijo: “Las cosas que no cambian permanecen igual” (Boyd K. Packer, Conferencia de estaca Kingsland, Georgia; agosto de 1997). ¿Estás dispuesto a hacer los cambios? ¿Estás dispuesto a vivir el Evangelio?

El plan del Evangelio de Dios está diseñado para que cada persona tenga éxito. Yo sé que puedes. Esto es posible y el plan es verdadero y eterno. Tú puedes triunfar. Te invito a mostrar la pasión y pagar el precio. ¿Estás dispuesto?