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Mensaje de los líderes del Área

El Servicio Misional

Siendo un joven nuevo converso anhelaba que cada persona de este planeta sintiera el gozo de tener el Evangelio restaurado en sus vidas mediante los convenios y ordenanzas. Este deseo me impulsó a prestar servicio misional en cada periodo vacacional en ese entonces como misionero de estaca, antes de ser llamado al servicio misional regular.

El presidente Thomas S. Monson expresó, al hacer el anuncio del cambio de edad en los jóvenes:

“Afirmamos que la obra misional es un deber del sacerdocio, y alentamos a todos los hombres jóvenes que sean dignos y que son física y mentalmente competentes, que respondan al llamado de servir. Muchas jovencitas también prestan servicio, pero no están bajo el mismo mandato de servir que los hombres. Sin embargo, les aseguramos a las hermanas jóvenes de la iglesia que pueden hacer una valiosa contribución como misioneras y aceptamos con brazos abiertos su servicio” (Conferencia General Semestral número 182, octubre 2012).

Participar de este sagrado servicio es una de las claves más importante para salvar a la generación creciente, nos convertimos en la progenie de Abraham, en parte del convenio y las promesas del Señor a él, como está expresado en:

“Jehová es mi nombre, y conozco el fin desde el principio; por lo tanto, te cubriré con mi mano.

Y haré de ti una nación grande y te bendeciré sobremanera, y engrandeceré tu nombre entre todas las naciones, y serás una bendición para tu descendencia después de ti, para que en sus manos lleven este ministerio y sacerdocio a todas las naciones.

Y las bendeciré mediante tu nombre; pues cuantos reciban este evangelio serán llamados por tu nombre; y serán considerados tu descendencia, y se levantarán y te bendecirán como padre de ellos; y bendeciré a los que te bendijeren, y maldeciré a los que te maldijeren; y en ti (es decir, en tu sacerdocio) y en tu descendencia (es decir, tu sacerdocio), pues te prometo que en ti continuará este derecho, y en tu descendencia después de ti (es decir, la descendencia literal, o sea, la descendencia corporal) serán bendecidas todas las familias de la tierra, sí, con las bendiciones del evangelio, que son las bendiciones de salvación, sí, de vida eterna.

Y después que el Señor hubo cesado de hablarme, y retiró su faz de mí, dije en mi corazón: Tu siervo te buscó diligentemente; ahora te he hallado” (Abraham 2:8-12).

Cada joven debe anhelar en su corazón ser parte de este convenio del Señor con Abraham mediante el servicio misional y bendecir con el Evangelio restaurado a los hijos de nuestro Padre Celestial.

Los padres, familia, líderes deben motivar e inspirar para que cada joven se prepare para ser un instrumento eficaz en las manos del Señor y se califique para invitar al Espíritu Santo durante su ministerio misional. Algunas áreas de preparación son:


ESPIRITUAL


Manténganse dignos y puros, cultiven los hábitos de orar, escudriñar las Escrituras al participar de Seminario, en especial obtengan un testimonio del Libro de Mormón y la misión profética de José Smith, reciban su bendición patriarcal, asistan fielmente cada domingo, presten servicio en el cuórum /clase, obtengan el premio Mi Deber a Dios / Progreso personal, presten servicio en el Templo regularmente, sean fieles en sus diezmos, ayunen y contribuyan con una generosa ofrenda, estudien Predicad mi Evangelio.


FÍSICA


Obedezcan la palabra de sabiduría, cultiven los hábitos de acostarse sabiduría, cultiven los hábitos de acostarse y levantarse temprano, realicen ejercicios físicos, practiquen deportes, mantengan un control médico regular (vacunas, visión, peso adecuado, dentadura etc.), mantengan una apariencia aseada, digna de un representante del Salvador.


EDUCACIÓN


Concluyan sus estudios seculares, cultiven su intelecto mediante la lectura, prepárense para enseñar y adaptarse a todos los estratos sociales.


FINANCIERA


Realicen todos los sacrificios necesarios para cubrir sus gastos misionales siendo autosuficientes, si no es así su familia inmediata debe colaborar, luego el barrio/rama. Finalmente, deben sentir en su corazón que su ofrenda de sacrificio en la parte financiera es aceptada por el Señor.


SOCIAL – EMOCIONAL


Prepárense para relacionarse con muchas personas durante su servicio misional: compañeros, investigadores, líderes de las unidades donde sirvan, presidente de misión, etc. Deben cultivar hábitos de buena comunicación, ser educados, respetuosos, ya que constantemente estarán interactuando con diversas personas.

El presidente Monson expresó: “Seguimos necesitando muchos más matrimonios misioneros. Según lo permitan sus circunstancias, al acercarse el período de su jubilación, y según lo permita su salud, los animo a ofrecerse para prestar servicio misional de tiempo completo. Tanto el esposo como la esposa sentirán mayor gozo al servir juntos a los hijos de nuestro Padre” (Conferencia General Semestral número 182, octubre 2012).

Hay diversas asignaciones para prestar servicio: misiones regulares, de templo, bienestar, entre otras. Los misioneros adultos no sirven bajo las mismas reglas que los jóvenes y el mayor aporte lo realizan basado en la experiencia de sus propias vidas.

Para concluir, las siguientes reflexiones: “Una religión que no requiere el sacrificio de todas las cosas nunca tiene el poder suficiente de producir la fe necesaria para llevar a la vida y salvación… [Es] mediante este sacrificio, y sólo éste, que Dios ha ordenado que los hombres gozarán de la vida eterna” (Lectures on Faith, 1985, pág. 69). “Sin el sacrificio no existe la verdadera adoración de Dios… ‘El Padre dio Su Hijo, y el Hijo dio

Su vida’, y nosotros no adoramos a menos que demos… que demos de nuestra substancia… nuestro tiempo… fortaleza… talento… fe… [y] testimonio” (Enseñanzas de Gordon B. Hinckley, 1997, pág. 565).

Testifico que al regresar de nuestro servicio misional seremos testigos de muchos milagros de esta Obra, que más que un sacrificio es una bendición, un sagrado privilegio que se extenderá en nuestras vidas, en la de nuestros hijos y futura posteridad.

Que todos podamos estar prestos a seguir el llamado a servir.